sábado, 31 de diciembre de 2011

Chiquilla mandona

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Acto número uno en el que me encuentro haciéndole cosquillas a mi hija en la barriga.

- ¡Me voy a comer tu ombligo!, ñom-ñom, ¡oh!... veo un ombligo gigante, ¡que delicioso!...
- (Paula primero se carcajea para luego hacer una pausa en seco) ¡ESPERA!... y que si mi ombligo tiene una de... ¿cómo se llaman mamá?... es una fruta verde con huesito amarillo, ¿como se llaman?
- ¿Ciruelas?
- ¡No!, son pequeñitas.
- ¿Granadas?
- ¡Ash! NO. Es una verdura que yo una vez te dije "si me gusta" pero era mentira porque no me gusta ni poquito, saben bien feo.
- ¿Verdura? ¿Estas segura?
- ¡Sí! Que las comimos en ésta última fiesta con los amigos de mi papá... (Paula hace pausas para ver si adivinan), las compramos porque a ti te gustan mucho... están en el pasillo de Walt-Mart por donde está el shushi*... vienen de un frasco enorme ¡acuérdate!.
- ¡Ah ya, aceitunas!
- (Con impaciencia) Ash , esas... (se pone de nuevo en posición para las cosquillas) ahora que sigues siendo monstro* y que yo tengo en el ombligo aceitunas. Anda, come.


*Sushi.Comida japonesa.
*Monstruo. Criatura imaginaria horrorosa que a veces, interpretamos las mamás.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Soledad

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Estuvimos cuatro días en la playa. No teníamos planeado ir, pero ya en la fiesta y con los amigos fue que medimos poco las apuestas y nos aventuramos (con todo y nuestras pequeñas familias a cuestas) hacia las costas michoacanas. Llegar a la playa justo cuando amanece es uno de los espectáculos más sorprendentes que un mortal puede presenciar, y  el valor agregado es encontrarse a si mismo con las ropas de la interminable fiesta que comenzó el día anterior.

¿Qué playa elegimos? Mi playa. La misma a donde de pequeña me llevaban mis padres a empanizarme de arena, a sentirme magnánima entre olas; la misma en donde de adolescente me quedé horas y horas leyendo libros, enroscada en una hamaca, la misma donde hubo personas, casos y sueños interminables de ésta inevitable soñadora. Mi playa (¿acaso ya lo dije?), mi pedacito de costa escondido, que solo algunos conocen, mi playa semi-virgen, mi porción de mar... y digo mío porque, en una forma bizarra mi ser entero se ha depositado continuamente en éste mismo espacio geográfico, que siento que ya le pertencezco (y en consecuencia me pertenece).

jueves, 29 de diciembre de 2011

Sueño XXI

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Estábamos con mi amiga Lisa haciendo nada en particular y a intervalos comunicándonos nuestros antojos momentáneos, como por ejemplo "tengo ganas de una paleta", "se me antojo un pepino con sal y limón", "quiero un café", etc. Cuando de repente, mientras sucedía un silencio entre nosotras, se me escurre de la boca algo que no pensé en decir, dije: "me dieron ganas de enamorarme". Lisa se río, pero enseguida me dio un poco la razón: "Pues si, a veces dan ganas de enamorarse rico". Y continuamos sin hacer nada mientras veíamos jugar a los niños a lo lejos.

Quería enamorarme. Quise enamorarme. Se me antojo, por un momento “enamorarme”.

Ya me ha pasado antes que, de repente me encuentro viendo una película romántica, escuchando una canción ultra-melosa o viendo a una pareja de coscolinos adolescentes besándose descuidadamente fuera de un zaguán y, se me antoja todo eso. 

Mencionar esto a mi amiga abrió más temas de conversación. Creo que ambas coincidimos en que amamos y nos dedicamos a nuestra pequeña familia pero, de vez en cuando toda mujer tiene esta necesidad de ser besada arrebatadoramente, de ser tratada como cristal (osease con extrema cautela), de sentir que la miran, que la desean... y demás sarta de cursilerías. Coincidimos además en que, los esposos se han convertido en muy malos para la romanceada, porque, si de repente queremos darles un beso, ellos ya están en la siguiente página (o bajándose los pantalones). Como que, de vez en cuando, una quiere estar en la materia de "Besitos 101".

“Se antoja un faje. Un buen caldeo que no termine.”

Sí, Lisa y yo pensamos igual. Y sabemos que eso representa un peligro cuando se pasa de soñadora.
Así con esa conversación me fui a la cama, pensando en todas aquellas veces en las que mi vida tenía muchos capítulos con “manos en la oscuridad”, “miraditas en conciertos”, “besos en la calle” o todas esas cosas que una "chica de bien" no se supone que debe hacer (y que yo disfrute mucho haciendo).
Me soñé en mi uniforme de la preparatoria. Soñé que estaba perdida en la ciudad pues, hacía mucho que no iba a la preparatoria (casi 8 años) entonces ahora que retomaba el camino me encontraba perdida y me preguntaba continuamente porqué regresaba como estudiante, portando el uniforme y la mochila. Supe por un momento que me encontraba soñando, pero me dije que, tal vez esto representaba una buena oportunidad para hacer en mis sueños las cosas que ya no puedo hacer ahora.
Así que estaba en mi sueño y me dirigía a la escuela. Mi falda, mi camisa y todo se sentía justo como antes. Hasta la forma en la que el mundo me ve. En mi sueño, los personajes no veían a la Señora que soy ahora (¡hiug!), ven a una jovencita de dieciséis (y ya saben lo que en el colectivo lascivo de las personas esto representa).

Reconocí a un tipo de algún otro sueño random anterior y me senté junto a él. Parecía agradable y me veía de la misma manera que yo le confesé a Lisa que extrañaba que me miraran.
El tipo en mi sueño me besa. Justo como quiero ser besada, con esta sensación de que un anzuelo pico en la parte superior del estómago y lo jala hacia la garganta para desprenderte del suelo de la misma fuerza que proyecta. Sé que estoy un sueño y que despertaré en algún momento, pero lo que últimamente me encanta de mis sueños es que liberan dopamina y adrenalina en cantidades suficientes como para estremecerme dormida, o para dejarme pensando al respecto todo el día.

Yo sé quién soy. Yo sé que en cuanto me despierte tendré a mi esposo ya mi hija y a mi vida de vuelta y me siento terriblemente mal por estar besando a este tipejo que ni conozco. Lo tomo por la cabeza y le suelto la verdad, que en cuanto despierte me espera otra vida y que él no pertenece a ella. Y luego lo beso de nuevo, y le pido que desaparezca, que se expulse de mi subconsciente.

Y luego, me voy a un salón de mi preparatoria onírica a hacer un examen que no tenía letras, que ya sé que hice alguna vez, del cual me sé todas las respuestas, pero que no logro recordar.

En la segunda parte de mi sueño viajo en carretera, pasando por Nebraska, Utah y Wyoming. Hacemos una parada turística en una granja de manzanas. “Las manzanas brotan de las flores” dice la guía turística mientras yo tengo la resaca final del enamoramiento ficticio del que tantas ganas tuve de forma consciente. Caigo entonces en la conclusión que duele exactamente igual que uno real.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Photo Recap

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Yo sé que no he posteado "con ganas". Lo sé. En parte, siento que los últimos dos meses fueron tragados por un vórtice, pero luego, revisando fotos y tachando días del calendario es que me he dado cuenta de que he tenido flashes de ingenio que son desatadas por momentos cualquiera. Ese es el propósito de éste "Photo Recap".
Un día, completamente perdida en el laberinto que son las oficinas de la SEP, es que me encuentro con éste cartelito. Se me hizo TAN chistoso, porque es dentro de éste mismo edificio dedicado a la educación que me he encontrado unas BARBARIDADES ortográficas que están para llorar. Que atento el departamento de recursos humanos en dotar a sus secretarias de herramientas para evitar burlas de parte de colegas. Que amables.
Otra cosa que viene pasando mucho, son los repentinos ataques por cantidades mortales de azúcar. (Si viene mezclado con café es un double-win)
Estas tostadas son de donde está trabajando mi nuevo concuño. Algo especial tenía que decir al respecto de ellas, pero honestamente, no lo recuerdo. Creo que hasta pedí conocer al chef del lugar... algo me impresiono en su momento.
He aquí una foto de la clásica lotería que viene año con año con las fiestas decembrinas. Esposo y yo ya tenemos la "tradición" de ir sólo para dotarnos de elementos que nunca nos decidiríamos a comprar por nuestra cuenta. Recuerdo que el primer año de ésta tradición nos ganamos un cesto para la lavandería, el segundo año un cesto para la basura y así consecutivamente. Éste año, fueron tuppers varios, era eso o una alcancía de cerdito. Reacción.
Nada. Aquí nomás superando mis expectativas acerca de vestirme en menos de 10 minutos.
Masa para cupcakes. Sucede que éste semestre tomé una materia que es muy parecida a "creación de empresas" y se me ocurrió hacer con mis colegas "cupcakes para eventos". So, heme aquí a la una de la mañana horneando panquecitos para el día siguiente que era cuando presentábamos el proyecto (ya finalizado en papel). No lo vuelvo a hacer.
Tá-dá. El resultado.
Sí, todos pensamos que valió la pena. El maestro se deleito con nuestro proyecto y una taza de café. Ya aprobé. Véase tras de mi toda la bola de compañeros que no presentó NADA.
Soy una ñoña.
Ya.

Hay más fotos, pero ésas serán en el "Photo Recap" del año 2011. Por ahora no puedo seguir escribiendo pues justo ahora en la mesa de discusión familiar tenemos el tema de "¿dónde pasaremos la Navidad?". Y créanme... ya tengo caras fruncidas por doquier.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Casi

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Ayer fue la posada de la escuela en donde me encuentro laborando. Cerca de 200 hormonas saltaban y brincaban al ritmo de la música mientras a mi me caía el veinte (desde el stand de los boletos) que ahora, estoy formando parte del grupo de adultos estresados-cara-amargada que no bailan, no ríen, no tienen paciencia y que encima, cargan con el papel de "formar" a la alterada, despavorida e incontrolable juventud que nos rodea en éstos días.

Y digo "casi" porque, el grupo de adultos no termina de digerir que soy 30 años menor que ellos.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Petty human

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A veces, me gustaría mucho tener a alguien que me diga "bravo" cada vez que hago algo bien. Tengo la sensación de que hago muchas cosas y de ellas obtengo muy poca respuesta. Siento incluso, que no hice nada. No es que quiera que se arme la "remambaramaba" cada que tengo un logro, pero sí me gustaría que alguien más se sorprenda como yo me sorprendo cuando agoto todas mis fuerzas en desempeñar multi-tareas. 

Quiero un reconocimiento de que me he partido el alma y motivación para seguirle (porque todavía falta).

Quiero un abrazo cada vez que me siento sola o terriblemente triste. Quisiera tener a una persona que me encuentre cada vez que me escondo para lamentarme, que no me reclame nada (incluso que no mencione ninguna palabra) sólo que me apretuje sólidamente. 

Me quiero reír. Y quiero que se rían de mis ideas sin tener que explicarlas detalladamente. 

...

Quiero un robot, pues todas las personas que pudieran desempeñar éste papel, quiere sexo a cambio. (O algún interés afín).

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Personitas inconformes

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Cuando me enteré de que Peña Nieto y su hija eran Trending Topic, yo estaba entrándole a unos tacos en Cotija (mi nueva ubicación). Me estaban sabiendo a gloria (los tacos) que no le puse mucha atención al noticioso. Ya hoy, después de cuatro viajes, incertidumbre y algunos corajes, es que leo la crónica de los hechos y me digo (sin ánimo de lucro político o de querer defender al copetón) que en realidad, ni yo podría nombrar 3 libros que me han marcado profundamente. Pienso que la falta de respuesta del personaje se me hace ya "tan común" que no me sorprende. Y la de su hija también, "tan adolescente" que no me escandaliza.
Digo. Si yo estuviera en un podium y me lanzaran ésa bola curva... tampoco sabría qué contestar... (y puede decirse que yo, sí leo). Me refiero a que vivimos en una época en dónde los medios (y la población) se comen vivo a cualquiera que esté parado y listo para crucificar. Contestar esa pregunta provoca agitación con cualquier respuesta. 

Imaginen por un momento que yo fuera pre-candidata a presidencia y que hubiera contestado esa pregunta alegando que "Memorias de mis putas tristes" es mi libro favorito. Que Thomas Malthus es una gran inspiración filosófica para mi y que,  todos los libros de J.K. Rowling los leí cuando menos 3 veces (cada uno), que Sabines me pone a llorar y que aprecio a cierto argentino loco que sólo escribe después de consumir tres churros.
Neta, me hubiera echado encima a todos. Tendría por un lado a los que aseguran que Vargas Llosa es mejor novelista; a los que buscarían mi reconocimiento de que Octavio Paz es todo un mmmaestro de las letras; por otro lado, a los que me desprestigien por no mencionar a "la Biblia" y a muchos otros que iniciarían una campaña en mi contra, alegando que mi plan malévolo es llevar a México al genocidio por culpa de las ideas de Thomas Malthus. 

Nada funcionaría. Nada va a funcionar. Ni la persona más culta, habiendo leído 14mil publicaciones aceptaría desempeñar el maldito papel de, representar (y guiar) a 113.423.05 de personitas inconformes. 

jueves, 1 de diciembre de 2011

Me astillé

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Creo que estaba buscando mis zapatos pues se habían ido debajo de la cama (odio cuando mis zapatos huyen de mi alcance), cuando el filo de la base de la cama me regaló una astilla en la mano. Entró rápido. Me senté en el piso a revisar la herida (de poca profundidad)... y ya los zapatos me importaron poco. Y fué ahí, en ese momento, en el que maldecía el dolor y a la astilla (y a mi cama), cuando me llegó de sopetón un "flashback" de los tiempos en dónde yo cursaba la secundaria.

Mi clase favorita era Biología. Y mi profe de Biología era dentista de profesión y cazador en sus tiempos libres. No sé que tema tratábamos en clase que nos preguntó ¿Cómo se saca un león una astilla de la pata?.

Y fue ahí mientras me dolía mi astilla que recordé que un león, cada que se astilla con una planta del desierto, busca una superficie lodosa para acostarse en ella y dejar remojando ahí su pata. Se queda un día, dos días, tres días o los que sean necesarios mientras espera que la herida esté infectada y se llene pus, luego mueve su pata sobre la tierra firme para que la astilla salga con extrema facilidad. Todo su organismo trabajó marchas forzadas para deshacerse de lo que no le pertenece, de lo que no está bien, de lo que no se supone que debe estar ahí... y el león vuelve a su vida normal.
Siguiendo ese ejemplo, esperé dos días para sacarme esta astilla. Ya estando afuera parecía poca cosa... pero la herida, la incomodidad y el dolor casi me toman de los cabales. Lo que me hace pensar que una cosita de apenas un centímetro me puede derribar con tanta facilidad. 

El león es/era mi animal favorito.