Estuvimos cuatro días en la playa. No teníamos planeado ir, pero ya en la fiesta y con los amigos fue que medimos poco las apuestas y nos aventuramos (con todo y nuestras pequeñas familias a cuestas) hacia las costas michoacanas. Llegar a la playa justo cuando amanece es uno de los espectáculos más sorprendentes que un mortal puede presenciar, y el valor agregado es encontrarse a si mismo con las ropas de la interminable fiesta que comenzó el día anterior.
¿Qué playa elegimos? Mi playa. La misma a donde de pequeña me llevaban mis padres a empanizarme de arena, a sentirme magnánima entre olas; la misma en donde de adolescente me quedé horas y horas leyendo libros, enroscada en una hamaca, la misma donde hubo personas, casos y sueños interminables de ésta inevitable soñadora. Mi playa (¿acaso ya lo dije?), mi pedacito de costa escondido, que solo algunos conocen, mi playa semi-virgen, mi porción de mar... y digo mío porque, en una forma bizarra mi ser entero se ha depositado continuamente en éste mismo espacio geográfico, que siento que ya le pertencezco (y en consecuencia me pertenece).
1 aportaciones al tema:
fuck.. ya me hacías falta!!.. :D .. que tengas un excelente inicio de año
abrazos a todos!
tendré que ir a la playa próximamente! ;)
Publicar un comentario en la entrada